FLORA
Cuba ostenta la más impresionante diversidad de especies de todas las islas del Caribe.
Mangles costeros, humedales, bosques secos, bosques de pinos, zonas de bosques lluviosos y hasta bosques de montaña, terrenos casi semi-desérticos de cactus y otros lugares silvestres son como islas dentro de una isla.
Cuenta con más de 6,700 especies de plantas superiores, de las cuales alrededor de 3,180 son endémicas y cerca de 950 están amenazadas.
El indiscutible símbolo de Cuba es la Rostonea Regia, la majestuosa Palma Real, la cual se eleva solitaria o en grandiosos y elegantes grupos y adorna la capital cubana por doquier.
Su tronco gris y liso, el cual puede elevarse hasta 25 metros, asemeja una gran columna de mármol con una curiosa protuberancia cerca de la copa. Largas hojas caen sinuosamente del explosivo penacho, retoñando una y otra vez con cada luna nueva.

La flor nacional cubana es la perfumada y brillantemente blanca mariposa, una especie nativa de jazmín que devino símbolo de rebelión y pureza en los tiempos de las guerras de independencia.
Ambos, bosques y praderas, fulguran de color, algunos espectacularmente. Begonias, Buganvillas y muchas otras coloridas especies componen un arcoiris de notorios matices.
Imposible dejar de mencionar los arbolés frutales, especies maderables exóticas e indígenas, orquídeas y otras especies epifitas, jacintos acuáticos con sus botones blanco y púrpura, apiñándose en las aguas de los lagos y las lagrimas de Cupido escarlata brillante, entre otras.